La fotografía tiene muchos estilos, y uno de los más exigentes y fascinantes es la fotografía nocturna. Este estilo requiere un manejo especial y demanda el máximo rendimiento de las cámaras, ya que implica capturar imágenes en condiciones de poca luz, entre el ocaso y el alba. La fotografía nocturna posee técnicas muy específicas que la distinguen de otras formas de fotografía.

La fotografía nocturna consiste en capturar fotos al aire libre durante la noche. Los fotógrafos nocturnos pueden optar por usar iluminación artificial o por realizar exposiciones prolongadas, donde la toma puede durar segundos, minutos o incluso horas. Esto permite que la película fotosensible (en el caso de la fotografía analógica) o el sensor de imagen (en el caso de la fotografía digital) tenga el tiempo suficiente para captar la luz necesaria y formar la imagen deseada. A pesar de la necesidad crucial de luz en la fotografía, los avances en películas de alta velocidad, sensores digitales de mayor sensibilidad, lentes de gran apertura y la eficiencia creciente de la iluminación urbana han ampliado las posibilidades y mejorado significativamente los resultados en la fotografía nocturna.
El auge de la fotografía nocturna comenzó con el incremento del alumbrado público a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX. Este desarrollo permitió capturar escenas nocturnas, a pesar de los largos tiempos de exposición requeridos por los equipos de la época. La evolución de la iluminación, especialmente con la introducción de la electricidad, coincidió con la reducción de los tiempos de exposición. A principios del siglo XX, periódicos y revistas ya mostraban vistas nocturnas de calles urbanas iluminadas y lugares de entretenimiento como Coney Island.
A principios del siglo XX, fotógrafos notables como Alfred Stieglitz y William Fraser empezaron a trabajar de noche. Jessie Tarbox Beals fue la primera fotógrafa nocturna conocida, y Brassaï y Bill Brandt se destacaron como los primeros en producir una obra fotográfica nocturna extensa. En 1932, Brassaï publicó Paris de Nuit, un fotolibro en blanco y negro que muestra las calles de París por la noche. Durante la Segunda Guerra Mundial, el fotógrafo británico Bill Brandt aprovechó los apagones para capturar imágenes de las calles de Londres a la luz de la luna. Con la llegada del siglo XXI, la popularidad de las cámaras digitales facilitó la comprensión y práctica de la fotografía nocturna para los fotógrafos principiantes, y hoy en día existen cientos de sitios web dedicados a este arte y sus técnicas.
Las siguientes técnicas y equipos son comúnmente utilizados en la fotografía nocturna:
- Un trípode para que la cámara no se mueva en los largos tiempos de exposición. Alternativamente, se puede colocar sobre un objeto plano y estable.
- Un disparador remoto o un temporizador para evitar el movimiento de la cámara cuando se abra el obturador.
- Enfoque manual, ya que los sistemas de enfoque automático generalmente funcionan mal en condiciones de poca luz. Las cámaras digitales más nuevas incorporan un modo Live View que a menudo permite un enfoque manual muy preciso.
- Un cronómetro o temporizador remoto, para medir exposiciones muy largas donde se usa la configuración bulb.
- Una lente de amplia apertura, preferiblemente una asférica que pueden minimizar el coma.
- Un teléfono inteligente con un modo de fotografía nocturna, como el modo nocturno.
Con el avance de la tecnología en el mundo fotográfico, la estabilización de imagen, la inteligencia artificial y la mejora de algoritmos han facilitado la gestión de la exposición, haciendo más sencillo obtener imágenes de alta calidad en la fotografía nocturna. Hoy en día, existen varias técnicas derivadas de esta disciplina, donde incluso el uso de la luz artificial se emplea de forma artística. Te invitamos a probar la fotografía nocturna, ya sea con una cámara tradicional o con un smartphone.