Desde la popularización de internet, hemos visto un auge en la necesidad de marcar una huella en el mundo digital. Muchos usuarios buscan satisfacer una necesidad personal a través de las redes sociales, haciendo de la fotografía y el video su estilo de vida. Documentan cada aspecto de sus vidas, en algunos casos, llegando a extremos que pueden ser perjudiciales.
Este fenómeno no es nuevo. Desde la creación de la fotografía y el video, la gente ha intentado mostrar el lado positivo de sus vidas, proyectando una realidad idealizada. Las redes sociales han exacerbado esta tendencia, donde la felicidad y el éxito constante parecen ser la norma. Sin embargo, esta utópica representación de la realidad puede generar una desconexión con la verdadera naturaleza de nuestras vidas, que está llena de altibajos.

Es curioso notar que las imágenes que más impactan y resuenan con las personas son aquellas que muestran sentimientos auténticos como la tristeza o la preocupación. Estas fotos no son buscadas activamente por los usuarios, pero cuando se encuentran, crean una conexión genuina. Esto se debe a que reflejan una parte interna y real de nuestra humanidad, algo que todos experimentamos.
Entonces, ¿es necesario retratar toda tu vida en fotografía y/o video? Sinceramente, no. Es valioso tener recuerdos, pero para que estos sean significativos y duraderos, es fundamental vivirlos plenamente, sin la distracción de intentar capturarlos constantemente. Los recuerdos más preciados son aquellos que permanecen en nuestra memoria y alma, formados por experiencias vividas al máximo.


En lugar de sentir la presión de una sociedad que nos empuja a mostrar una fachada de perfección, es importante vivir auténticamente. Deja que los momentos importantes sean íntimos, aquellos que marcan nuestras vidas y nos definen. No te sientas obligado a documentar cada instante. Hay un tiempo y un lugar para todo, y algunas experiencias merecen ser vividas sin una cámara en medio.
Sigue lo que tu alma te dicte y permítete sentir plenamente. Deja la fotografía y el video a un lado en esos momentos que son solo tuyos. Vive el presente, y permite que tus recuerdos se construyan de manera natural, sin la necesidad de capturarlo todo en una imagen o video.


