EL POSITIVO DIRECTO EN FOTOGRAFÍA: UNA MIRADA PROFESIONAL

La historia y evolución de la fotografía son vastas, y ahora nos adentraremos en el fascinante mundo del positivo directo en fotografía. El positivo directo se logra mediante un procedimiento que resulta en una fotografía directa en positivo, prescindiendo de un negativo. Este proceso produce una única prueba o fotografía, no replicable. Entre los métodos para obtener positivos directos se encuentran la heliografía de Niepce, los daguerrotipos, los ferrotipos, los ambrotipos y, de manera más contemporánea, la segunda generación de fotos instantáneas de Polaroid, la técnica Instax de Fujifilm, o el papel «Zink». A pesar del avance hacia la fotografía digital en la actualidad, los positivos directos siguen siendo relevantes, siendo marcas como Polaroid y Fujifilm las que han encontrado un nicho interesante en este arte.

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La historia del positivo directo se remonta al principio del campo oscuro, que fue descrito por primera vez en 1839 por John Herschel. Hannibal L. Smith aprovechó este efecto en 1856 para el Ferrotipo, un proceso de negativo de colodión que, tras completar el proceso fotográfico, generaba el positivo directo. En este método, la emulsión del colodión captura la imagen, exponiéndola sobre una chapa de hierro negro que sirve como fondo para el negativo único. El negativo aparece como positivo debido al principio del campo oscuro.

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En la actualidad, el positivo directo sigue siendo una técnica apreciada, con marcas líderes como Polaroid y Fujifilm manteniendo su relevancia en el mercado fotográfico moderno y digital. La historia y la técnica del positivo directo continúan influenciando y enriqueciendo el arte de la fotografía, conectando el pasado con el presente.

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